Por Ernesto Salgado: Cuidar los humedales, una obligación de todos

2 de febrero, Día Internacional de los Humedales

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Desde 1975, el 2 de febrero se conmemora el “Día Internacional de los humedales”. “Cuidar los humedales, para una respuesta al cambio climático”. 

Los humedales son ecosistemas de gran importancia. Entre los procesos hidrológicos que se desarrollan en ellos se encuentran la recarga de acuíferos. Entre sus funciones ecológicas se destacan la mitigación de las inundaciones, mientras que la erosión de sedimentos, nutrientes y contaminantes juegan un papel fundamental en los ciclos de la materia y en la calidad de las aguas. Generalmente, los humedales sustentan una importante diversidad biológica y en muchos casos constituyen hábitat críticos para especies amenazadas.

Como dice el biólogo Hernán Laita: ‘Mientras los bosques, en las ciudades, son los filtros del aire, son fábrica de oxígeno, son los pulmones; los humedales, son los filtros naturales de las aguas, es decir que serían los riñones de las ciudades”.

Nuestro país aprobó la Convención Ramsar sobre Humedales en 1991, desde ese momento hasta la fecha poco y nada se ha hecho para cumplir con las exigencias que marca el convenio. En la actualidad sólo hay 18 inscriptos, pero existen decenas de lugares que deberían ser considerados humedales y aplicarles las normas que determina la Convención Internacional. Lamentables, adherir de poco sirvió para evitar el apetito insaciable y la voracidad de los negocios: valga como ejemplo la situación por la que atraviesan los Esteros del Iberá.

En nuestra región tenemos al menos dos lugares que guardan los requisitos necesarios para ser considerados humedales, aunque quizás no entren dentro de la categoría de internacionales, ellos son el segundo circulo de la Selva Marginal de Hudson, que sigue amenazada y sin ningún tipo de protección y la llamada selva marginal de Bernal, sobre la que esté pendiente un emprendimiento inmobiliario que de ejecutarse acabaría con ellos. Es que con los rellenos y endicamientos de la costa, los humedales dejarán de cumplir sus funciones de purificación del agua y de regulación de crecientes, toda la zona se transformaría en un parque seco.

En nuestro país, todavía no existe un inventario de humedales, es prácticamente desconocido que existe una Comité Nacional Ramsar y nada se sabe sobre su funcionamiento -si es que lo tiene- y mucho menos sobre que produce.

La amenaza no es una cosa lejana, la tenemos en nuestras costas pues los emprendimientos inmobiliarios en las zonas costeras de Quilmes y Avellaneda traerán aparejado la dificultad de drenaje con la consecuente inundación y la desaparición del filtro natural del curso de las aguas que desembocan en el Río de la Plata, lo que generará un incremento de la contaminación.

Como siempre, ante la desidia de los funcionarios, la defensa del medio ambiente está en manos de la gente organizada. La mejor recordación es defender esta parte vital de nuestro hábitat. 

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