China dejó caer el yuan y EE.UU. lo designó “manipulador de monedas”

Luisa Corradini,lanacion.com mar.

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PARÍS.- China utilizó la artillería pesada monetaria y dejó ayer que se depreciara el yuan, que alcanzó su más bajo nivel desde 2008, en respuesta a las nuevas amenazas aduaneras de Donald Trump. La medida provocó el derrumbe más fuerte del año en Wall Street y creó una ola de pánico en los mercados, alarmados por el riesgo de una guerra comercial total entre las dos grandes potencias.

Confirmando ese peligro, en una airada reacción que promete llevar la guerra comercial a un nuevo nivel, Trump designó anoche a China “manipulador de monedas” (por primera vez desde 1994).

Además, su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció que Estados Unidos recurrirá al Fondo Monetario Internacional (FMI) para eliminar “la injusta ventaja competitiva creada por Pekín”.

La divisa china perforó la barrera simbólica de 7 yuanes por dólar. En la mañana europea, el yuan onshore cayó a 7,04 por dólar por primera vez en 11 años, mientras que la cotización offshore, más libre, al inicio de las operaciones asiáticas alcanzó 7,11 por dólar, por primera vez desde 2010.

Al mismo tiempo, empresas públicas chinas cesaron sus importaciones de productos agrícolas procedentes de Estados Unidos.

La inquietud de los inversores es tan grande que el llamado “índice del miedo” (VIX) dio un salto de 30 puntos por primera vez desde mayo. Por su parte, las principales bolsas de Europa y Estados Unidos cayeron más de 2%. Wall Street vivió su peor día en años. El Dow Jones retrocedió 2,9%; el S&P500, 2,83%, y el Nasdaq, 3,47%. La misma tendencia se registró en Europa, donde el Euro STOXX50 perdió 1,93%. El CAC 40 retrocedió 2,19%; el DAX alemán, 1,8%, y Londres, 2,47%. Desde el jueves, el Dow Jones abandonó cerca de 4,50% y el Euro STOXX50, 5,3%. También los mercados emergentes acusaron el golpe.

Signo suplementario del regreso de la aversión al riesgo, los inversores se orientaron hacia activos juzgados más seguros, como el yen japonés o el oro, que ganó ayer cerca de 2%, flirteando con los 1500 dólares la onza, su nivel más alto desde septiembre de 2013.

Los mercados financieros reaccionaron así a la vigorosa respuesta china al último episodio de la guerra comercial con Estados Unidos. Ambos países están sumergidos desde hace más de un año en una pulseada que se ha traducido en la imposición recíproca de derechos punitivos de aduana por más de 360.000 millones de dólares en intercambios anuales.

La semana pasada, el jefe de la Casa Blanca había anunciado una nueva salva de tasas aduaneras de 10% aplicables a “la casi totalidad” de las importaciones provenientes de China a partir del 1° de septiembre, argumentando que el gigante asiático no cumplió con sus promesas.

Estados Unidos reprocha a China ser ampliamente responsable de su enorme déficit comercial. Washington reclama a Pekín reformas estructurales. Prohibir, por ejemplo, las subvenciones a las empresas públicas, la transferencia de tecnología impuesta a las empresas extranjeras y el “robo” de la propiedad intelectual norteamericana. Exige también que China compre más productos estadounidenses, sobre todo agrícolas.

La respuesta de las autoridades comunistas indica exactamente lo contrario. Pekín solicitó a sus empresas públicas dejar de comprar productos agrícolas norteamericanos. Es más, Pekín parece haber escogido como blanco a los agricultores estadounidenses, muy dependientes del mercado chino y que constituyen una importante base electoral de Donald Trump, cuando se aproximan las elecciones presidenciales de 2020.

Por otra parte, una depreciación del yuan favorece las exportaciones chinas y podrá atenuar el impacto del aumento de las tasas aduaneras estadounidenses sobre los productos chinos.

“El gobierno chino podría dejarse tentar por una depreciación suplementaria del yuan para sostener su crecimiento” en momentos en que las perspectivas económicas del gigante asiático se oscurecen debido a la guerra comercial, estima Ken Cheung, estratega del banco japonés Mizuho.

Hasta hoy, por el contrario, Pekín se esforzaba en sostener su moneda “para no comprometer” sus negociaciones comerciales con Estados Unidos, explicó Julian Evans-Pritchard, del estudio Capital Economics. La decisión de dejar caer la moneda a 7 yuanes por dólar significa que las autoridades chinas “prácticamente perdieron toda esperanza de llegar a un acuerdo comercial” con Washington, afirma.

Para Robert Carnell, de la división Asia-Pacífico del Banco ING, “se podría decir que las autoridades chinas están dispuestas a utilizar todos los instrumentos a su alcance (en la actual pulseada con Estados Unidos) y que ahora decidieron incluir su divisa en el arsenal”.

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