¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
La necesidad de mantener la Memoria viva, se manifestó este 24 de marzo en plazas y decenas de calles a lo largo y ancho de país. Fuimos millones, si millones, no solo en las Plazas de Mayo y Congreso y sus alrededores, testigos eternos de todos los reclamos de un pueblo que no olvida, sino en los lugares más pequeños y apartados de nuestra geografía se grabó a fuego el Nunca Más.
Fue un duro golpe a este Gobierno negacionista, entreguista y reaccionario que una vez más intentó ocultar la historia y reivindicar a los genocidas.
A 50 años del golpe genocida, estuvimos juntos nuevamente en las calles con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles, empieza diciendo el documento firmado por los movimientos de DD.HH. que siguen manteniendo viva la llama del Nunca Más.
Una enorme bandera con las fotos de las y los desaparecidos recorrió las calles y ocupó el lugar principal en una plaza colmada una vez más. Estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo, dijeron Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
El documento recuerda que: “El 24 de marzo de 1976 se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.”
“La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!”
En otro tramo el documento reafirma: “A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo”.
“Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos”.
“Ese golpe genocida fue cívico-militar, con la participación de grupos económicos, sectores de la Iglesia y la embajada de Estados Unidos”.
Los que tenemos algunos años y muchas marchas sobre nuestros hombros volvimos a ilusionarnos, las familias brotaban entre la multitud, y eran miles los jóvenes organizados o en pequeños grupos los que estaban gritando presentes. La juventud estaba allí y así renacen las esperanzas, quizás muchos de ellos habían confiado en que Milei hubiese significado un cambio, pero nos estaban demostrando que su error lo pagan acompañando y muchas veces encabezando las luchas. La alegría, entonces, es inmensa.
La semana de la memoria, se completó con otro hecho de enorme significancia: más de 103.000 inscriptos en la fraudulenta audiencia para consultar sobre la reforma a la ley de glaciares que pone en riesgo el agua en todo nuestro territorio y solo beneficia a las empresas mineras. Solo pudieron hablar algo menos de 300, pero la lucha recién empieza.
Una semana que nos llena de vitalidad y ayuda a recargar los pilas.
Ernesto Salgado
30 de marzo de 2026

