Por Ernesto Salgado (Ambientalista) para Magazine Web
Con más dudas que certeza culminó la 30º reunión de la Conferencia de las Partes (COP)
¿Qué es la COP?
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) creó la Conferencia de las Partes (COP) como el órgano encargado de tomar las decisiones necesarias para implementar los compromisos asumidos por los países en la lucha contra el cambio climático. La COP está formada por todos los países que han firmado y ratificado la Convención. Actualmente, 198 países forman parte de la UNFCCC, lo que la convierte en uno de los mayores organismos multilaterales del sistema de las Naciones Unidas (ONU).
Lo que comúnmente se conoce como “COP” son las cumbres anuales sobre el cambio climático, que suelen celebrarse en noviembre o diciembre.
El Acuerdo de París, adoptado en diciembre de 2015 durante la 21.ª Conferencia de las Partes (COP21), reforzó la centralidad de la Convención Marco, este acuerdo introdujo dos objetivos centrales: mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2 ºC, con esfuerzos para limitarlo a 1,5 ºC e incrementar las capacidades de adaptación y resiliencia. Todos los indicadores parecieran indicar que no se está logrando.
La COP 30 se celebró en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025. Fue la primera vez que la conferencia se realiza en Brasil y en la selva amazónica. Las discusiones se desarollaron en el marcó del trigésimo aniversario de las cumbres climáticas de la ONU y el décimo del Acuerdo de París.
El cierre de la COP30 dejó expuestas las profundas divisiones en las negociaciones climáticas que existen a escala planetaria. Pese a los esfuerzos de algunos países por avanzar para lograr acuerdos más firmes (Brasil entre ellos), la conferencia terminó sin mencionar el papel de los combustibles fósiles en el calentamiento global, el principal objetivo que se buscaba en esta oportunidad.
Esta enorme grieta que existen entre los países productores y las naciones que impulsan la transición energética marcó el ritmo de las discusiones y mostraron las dificultades de sostener un consenso internacional en un contexto de crisis climática creciente.
Podríamos agregar que la cumbre también mostró las limitaciones del formato de negociación actual, que opera bajo las reglas del consenso que ya no se ajustan a las urgencias ambientales del siglo XXI, debido a que los países centrales terminan imponiendo sus concepciones que siempre van en contra de los países no desarrollados y sus pueblos. Como ha quedado demostrado una vez más.
Paralelo a la reunión oficial se llevó a cabo La Cumbre de los Pueblos que culminó el domingo 16 en la Universidad Federal de Pará, en Belém (PA), oponiéndose a las “falsas soluciones” para el clima y apelando a las autoridades mundiales para una transición en los modos de producción globales que garantice la justicia, la soberanía y la participación popular.
La reunión, que comenzó el 12 de noviembre, reunió a aproximadamente 20.000 participantes en un programa que se desarrolló en paralelo a la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30).
La cumbre comenzó con un desfile náutico en la bahía de Guajará, con la participación de 5.000 personas en 250 embarcaciones. El encuentro también se caracterizó por una marcha que reunió a otros movimientos y alcanzó la participación de 70.000 personas, según los organizadores.
“La gente vio en esta movilización popular la posibilidad de alzar la voz más fuerte, de gritar colectivamente frente al proceso que se está desarrollando en el espacio oficial de la COP30, de donde no podemos esperar soluciones que están tardando demasiado”, afirma Darcy Frigo, miembro de la Comisión Política de la Cumbre del Clima.
«Aquí gritamos que la solución reside en el pueblo. Y el pueblo dice: ‘nosotros somos la solución’.»
Simultáneamente, las organizaciones ambientalistas que siguieron el encuentro, calificaron de insuficientes los acuerdos alcanzados en el evento ante la urgencia climática global. En particular, la ausencia de referencias claras sobre combustibles fósiles en los documentos finales generó decepción entre los defensores del ambiente.
La COP volvió a ser un esfuerzo insuficiente. Si el mundo sigue transitando este camino de desacuerdo y de darle la espalda a los pueblos originarios y las organizaciones ambientales que venimos sosteniendo una lucha permanente en todos los rincones del mundo por la defensa del ambiente el futuro del planeta es absolutamente difícil de predecir y tendrá un solo responsable: los países centrales.

